Wednesday Midweek by Armatura

¿Cómo lidiar con la envidia?

¿Cómo lidiar con la envidia?

Pedro Michelsen, CEO Armatura | 23 de septiembre de 2026

Miércoles 23 de septiembre.

Entramos a la semana 39 del año 2026.

Quedan 14 semanas para terminar el año.


¿Cómo lidiar con la envidia? Esa es la pregunta de esta semana.

Así no nos guste aceptarlo (porque da pena), a todos nos da envidia alguien o algo.

Este domingo en misa escuché la siguiente historia (prometo no aburrirlos tanto):

  • • El dueño de una finca contrató trabajadores para recoger la cosecha y acordó pagarles 10 pesos por el día.
  • • Unos empezaron temprano, otros al mediodía y otros cuando apenas quedaba una hora de trabajo. Al terminar, a todos les pagó 10 pesos.
  • • Los que habían trabajado todo el día se enojaron y dijeron: “¿Por qué ellos reciben lo mismo si trabajaron menos?”
  • • El dueño respondió: “Amigos, les estoy pagando lo que acordamos. Si quiero darles lo mismo a los demás, ¿por qué se enojan por mi generosidad?”

Adaptación de Mateo 20:1–16.

Mi primera reacción fue: yo me hubiera puesto BRAVÍSIMO. ¿Cómo así que trabajé todo el día y a alguien que empezó a las 5 p. m. le pagan lo mismo que a mí?

Pero sí me quedó la reflexión: si desde el primer momento me ofrecieron 10 y yo acepté, ¿por qué ahora me parecen insuficientes al ver lo que recibió el otro?

No cambió lo que me dieron. Cambió con quién me comparé.

Y empecé a pensar en cómo muchas veces uno no se sienta a apreciar lo que tiene, sino que mira al otro y dice: “Pero él tiene más. Yo debería tener más”.

Un negocio del que estábamos orgullosos se siente pequeño frente al de alguien más. Un logro que nos tenía felices deja de parecernos suficiente cuando vemos el del vecino. Seguimos teniendo lo mismo, pero ya no lo disfrutamos igual.

Claro que hay injusticias que vale la pena reclamar. Pero también vale la pena preguntarnos con honestidad: ¿me están quitando algo o me está molestando que a otro le esté yendo bien?

La vida muchas veces no es justa. A veces eso nos conviene y a veces nos hace daño. Y vivir llevando la cuenta de lo que cada persona “debería” recibir puede terminar quitándonos la tranquilidad sin resolver nada.

Para mí, una de las enseñanzas de esta historia es esta: la envidia mal manejada es un castigo que uno se pone a sí mismo de forma innecesaria.

Ahora, también creo que existe eso que llamamos “envidia de la buena”. La envidia muchas veces nos muestra algo que queremos ser o tener. Y si somos capaces de reconocerla sin quedarnos atrapados en ella, podemos convertirla en aprendizaje.

En vez de quedarnos en “¿por qué él sí y yo no?”, podemos preguntarnos: “¿Qué admiro de lo que ha construido? ¿Qué puedo aprender de él? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para acercarme a eso?”

También puede que descubramos que ni siquiera queremos lo que tiene el otro. Solo nos incomoda sentir que nos estamos quedando atrás.

Apreciar lo que tenemos y querer llegar más lejos pueden ir de la mano. Podemos tener ambición sin convertir cada logro ajeno en una derrota propia.

Así que la próxima vez que sientan envidia, los invito a hacerse una pregunta: ¿puedo aprender algo de esto?

Si la respuesta es SÍ: conviértanla en envidia de la buena. Identifiquen qué pueden aprender y cómo llevarlo a su propia vida.

Si la respuesta es NO: suéltenlo. Seguir dándole vueltas es imponerse un castigo innecesario.

Que la envidia nos deje una enseñanza, no que nos quite la tranquilidad.

Mapa de decisiones: ¿puedo aprender algo de esto? Sí → convertirla en envidia de la buena. No → soltarlo.

Con cariño y gratitud,
Armatura


3 comentarios


  • Luz Meneses

    Super la reflexión de la envidia. en la Biblia el amor de Dios por nosotros es infinito, nos bendice si le pedimos. Mateo 7 :7-8 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” no tenemos necesidad de envidiar a los demás.


  • Daniela Moncada

    Hola Pedro, por cosas de la vida me metí a gmail a ver mis correos y me tope con tu reflexión acerca de la envidia y la verdad me pareció muy valiosa y acertada, sobretodo en esta generación que sentimos y vemos a miles de personas que logran alcanzar lo que llamamos “exito” mucho mas rápido que otros. Me dejaste un gran reflexión y al mismo tiempo me hablaste de como Dios siempre nos habla de manera misteriosas, ahora entiendo que la envidia de la buena si existe y que de esta debo aprender y no frustrarme con lo que aun no he alcanzado, si no seguir trabajando en mi y en lo que quiero. Muchas gracias y que Dios te siga hablando para que puedas compartir estas ideas y hacer crecer mucho mas tus negocio. Dios te bendiga


  • Luz Angela Jiménez

    Para continuar el camino de aprendizajes útiles.


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