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El tiempo de nuestras relaciones

El tiempo de nuestras relaciones

Pedro Michelsen, CEO Armatura | Miércoles 2 de septiembre de 2026

Miércoles 2 de septiembre.

Entramos a la semana 36 del año 2026.

Quedan 17 semanas para terminar el año.

Me estoy leyendo un libro que creo que tiene el potencial de cambiarme la vida para siempre. Creo que lo voy a mencionar bastante de ahora en adelante y se los recomiendo a todos: The 5 Types of Wealth, de Sahil Bloom.

Lo primero que quiero compartirles del libro son cinco gráficas que nos ayudan a dimensionar cómo cambia, a lo largo de la vida, el tiempo que compartimos con las personas más importantes para nosotros.

Aunque todos sabemos que el tiempo es limitado, vivimos como si algunas personas fueran a estar siempre ahí. Como si todavía nos quedaran infinitas conversaciones con nuestros papás, infinitos planes con nuestros amigos o infinitas tardes con nuestros hijos.

Estas gráficas nos recuerdan que no es así.


Tiempo con la familia por edad

1. El tiempo con nuestra familia

Durante nuestra infancia, casi todo nuestro tiempo transcurre alrededor de nuestra familia.

Compartimos la casa, las comidas, los fines de semana y los momentos más cotidianos. Pero después de los 20 años, el tiempo con nuestros padres, hermanos y demás familiares cae drásticamente.

Nos independizamos, comenzamos a trabajar, construimos nuestras propias relaciones y nos ocupamos de nuestra vida. Sin darnos cuenta, pasamos de ver a nuestros papás todos los días a verlos algunas veces al mes o, en muchos casos, unas pocas veces al año.

Lo más duro es que normalmente no sabemos cuándo será la última conversación, el último paseo o la última Navidad juntos.

Por eso, no deberíamos esperar una fecha especial para buscar a nuestra familia.

Llamarlos, visitarlos y estar realmente presentes es una forma de reconocer que el tiempo juntos es mucho más limitado de lo que creemos.


Tiempo con los amigos por edad

2. El tiempo con nuestros amigos

El tiempo con nuestros amigos llega a su punto más alto alrededor de los 18 años y después disminuye profundamente.

Cuando somos jóvenes, pasamos muchísimo tiempo con muchas personas. Después crecemos, asumimos responsabilidades y comenzamos a compartir menos tiempo con un grupo cada vez más pequeño.

La vida adulta convierte las amistades en algo que requiere intención.

Ya no basta con coincidir todos los días en el colegio o la universidad. Para conservar una amistad hay que buscar al otro, hacer espacio, proponer el plan y mantenerse presente incluso cuando todos estamos ocupados.

El libro habla de los Darkest Hour Friends: aquellos amigos que estarían a nuestro lado durante nuestra hora más oscura. No necesariamente son muchos, pero probablemente son los que más vale la pena cuidar.

La meta no debería ser conservar todas nuestras amistades, sino construir relaciones profundas con quienes permanecerían durante los momentos más difíciles.


Tiempo con la pareja por edad

3. El tiempo con nuestra pareja

A diferencia de las curvas anteriores, el tiempo compartido con nuestra pareja tiende a crecer durante la vida.

Por eso, elegir a la persona con quien queremos recorrerla puede ser una de las decisiones más importantes que tomemos.

La mayor parte de una relación no ocurre durante grandes viajes, celebraciones o momentos extraordinarios. La vida en pareja sucede principalmente en los desayunos, las conversaciones cotidianas, los domingos tranquilos, las dificultades y los días en los que aparentemente no ocurre nada.

Sahil Bloom lo plantea de una manera muy sencilla: debemos encontrar a alguien con quien genuinamente disfrutemos no hacer nada.

Alguien con quien queramos celebrar nuestras victorias, pero también enfrentar los momentos inciertos y compartir la normalidad de la vida.

No se trata solamente de encontrar a alguien con quien vivir momentos extraordinarios, sino de elegir a alguien con quien también disfrutemos profundamente lo ordinario.


Tiempo con los hijos por edad

4. El tiempo con nuestros hijos

El tiempo con nuestros hijos alcanza su punto máximo durante nuestros 30 y después disminuye rápidamente.

Durante unos pocos años somos prácticamente todo su mundo. Quieren jugar con nosotros, contarnos todo, hacernos preguntas y compartir cada experiencia.

Después crecen, comienzan a construir su propia vida y la relación cambia para siempre.

Paradójicamente, estos años mágicos suelen coincidir con una etapa de enorme ambición profesional. Queremos trabajar, crecer, producir y construir un futuro mejor para nuestra familia. Pero, en medio de ese esfuerzo, podemos terminar ausentes de los momentos que queríamos proteger.

El trabajo puede recuperarse. Algunas oportunidades pueden volver. La infancia de nuestros hijos, no.

Estar cerca no siempre significa estar presente. Los años mágicos son demasiado cortos para vivirlos mirando el celular o pensando en la siguiente reunión.


Tiempo con los compañeros de trabajo por edad

5. El tiempo con nuestros compañeros de trabajo

Entre los 20 y los 60 años pasamos una porción enorme de nuestra vida trabajando.

En algunos momentos, incluso podemos compartir más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestra familia o nuestros amigos.

Esto convierte la elección de nuestro trabajo y de las personas que nos rodean en algo mucho más importante que una simple decisión profesional.

Vale la pena preguntarnos:

  • • ¿Las personas con las que trabajo me dan energía o me la quitan?
  • • ¿Me inspiran a crecer?
  • • ¿Me siento orgulloso de lo que estamos construyendo?
  • • ¿Disfruto compartir una parte tan grande de mi vida con ellas?

No todos podemos escoger perfectamente nuestro trabajo o nuestros compañeros. Pero, cuando tenemos la posibilidad de hacerlo, deberíamos buscar personas que nos reten, nos enseñen, nos den energía y nos ayuden a convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos.

Si vamos a entregar tantos años de nuestra vida al trabajo, deberíamos intentar que ese trabajo tenga significado y compartirlo con personas que nos eleven.


Ser dueños de nuestras curvas

No podemos controlar completamente la forma de estas gráficas.

Nuestros hijos crecerán. Algunas amistades se distanciarán. Nuestro trabajo cambiará. El tiempo con nuestros padres inevitablemente será cada vez menor.

Pero sí podemos tomar decisiones conscientes para intentar cambiar un poco la trayectoria de nuestras propias curvas.

  • • Podemos llamar a nuestros papás sin necesitar una razón.
  • • Podemos buscar a ese amigo que siempre ha estado.
  • • Podemos agradecerle algo a nuestra pareja.
  • • Podemos guardar el celular cuando estamos con nuestros hijos.
  • • Podemos elegir cuidadosamente a las personas con quienes trabajamos.

En The 5 Types of Wealth, Sahil Bloom plantea que una vida verdaderamente rica no se construye solamente acumulando dinero. También depende de nuestra riqueza de tiempo, de nuestras relaciones, de nuestra salud y de nuestro propósito.

Estas gráficas me dejaron pensando que nuestra vida es, en buena parte, la suma del tiempo que compartimos con otras personas.

Por eso, quizás la pregunta más importante no sea cuánto tiempo nos queda, sino:

¿A quién le estamos entregando el tiempo que tenemos?

Made for the Journey.
Pedro

Gráficas compartidas por Sahil Bloom en The 5 Types of Wealth, elaboradas con información de American Time Use Survey y Our World in Data.


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