La vida cambia en 30 segundos
La vida cambia en 30 segundos.
Miércoles 12 de agosto.
Entramos a la semana 33 del año 2026.
Quedan 19 semanas para terminar el 2026.
Tenía muchas dudas sobre si enviar un Midweek esta semana.
La semana pasada escribí sobre los cinco aprendizajes más importantes que me han dejado estos 11 años emprendiendo y sobre el aniversario de Armatura.
Pero después de lo que pasó el lunes, nuestro aniversario, mis aprendizajes de emprendimiento y muchas de las cosas que normalmente ocupan nuestra cabeza pasan inevitablemente a un segundo plano.
Porque la vida de muchísimas personas cambió por completo en cuestión de segundos.
Sé que ya hay mucha información circulando sobre lo ocurrido y no creo tener nada nuevo que aportar en ese sentido. Pero el propósito de este correo, desde el primero que enviamos, ha sido generar un pequeño espacio para parar y reflexionar.
Así que hoy simplemente quería compartir algo en lo que no he podido dejar de pensar.
Mi novia es del Eje Cafetero, una de las regiones más golpeadas.
Cuando empezó el temblor salimos muy angustiados. Yo llamé inmediatamente a mis papás en Bogotá. Me contestaron y me dijeron que estaban bien.
Ella llamó a los suyos.
No contestaban.
Seguimos llamando mientras empezábamos a ver imágenes de lo que estaba pasando. Ella empezó a llorar de la angustia y yo, sinceramente, no sabía qué hacer.
Después de casi una hora y media, finalmente contestaron.
Estaban bien.
Nos volvió el alma al cuerpo.
Gracias a Dios, para nosotros todo terminó en un susto y algunos daños materiales.
Pero me quedé pensando todo el día en algo muy duro:
Mientras nosotros sentimos ese alivio cuando finalmente contestaron el teléfono, hay muchas personas que todavía están esperando esa llamada. Y algunas, tristemente, quizás nunca la van a recibir.
Personas que en cuestión de segundos perdieron a alguien que amaban, su casa, su negocio o buena parte de la vida que habían construido.
Este tipo de momentos son un recordatorio muy fuerte de lo pequeños que somos.
Pasamos gran parte de nuestros días preocupados por el trabajo, las metas, la plata, los problemas y todo lo que queremos construir. Son cosas importantes. Yo mismo dedico buena parte de mi vida a ellas.
Pero ninguna debería hacernos olvidar lo esencial.
Que nuestros papás contesten el teléfono.
Que podamos abrazar a nuestra pareja.
Que tengamos una casa a la cual volver.
Que las personas que queremos estén bien.
Que mañana tengamos otro día.
Muchas veces necesitamos estar cerca de perder algo para recordar cuánto vale.
Quizás una buena vida consiste, en parte, en aprender a apreciarlo antes.
No demos por sentado un día normal.
A todas las personas que hoy están sufriendo, que perdieron a alguien que aman, su hogar, su negocio o que todavía están esperando noticias de un ser querido, toda nuestra solidaridad y cariño.
Es difícil encontrar palabras que estén a la altura de un momento así.
Ojalá encuentren fuerza en las personas que tienen cerca y ojalá entre todos podamos acompañar, ayudar y reconstruir lo que sea posible.
Un abrazo enorme para todos.
Que Dios los bendiga.
Muy de acuerdo con el mensaje y consciente del privilegio que gozamos aquellas personas que no fuimos victimas de ese desastre pero con un dolor por todos esos compatriotas a quienes la vida les cambió abruptamente con miedo , dolor , fragilidad , desesperanza , impotencia . No es la primera vez que nos sucede en Colombia y con el paso del tiempo superamos las tragedias con mucha fé en que Dios siempre está a nuestro lado . Pregunto : ¿ Cómo podemos ayudar ?
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