Ojo con tu tarjeta débito más importante
Ojo con tu tarjeta débito más importante
Miércoles 16 de septiembre.
Entramos a la semana 38 del año 2026.
Quedan 15 semanas para terminar el año.
Es muy cierto que desde septiembre se siente que viene diciembre...por eso les traje esta reflexión que leí en un post de Mike Beckham, fundador de la empresa Simple Modern, una exitosa marca estadounidense de termos y botellas reutilizables.
Mike es una de las personas que más admiro en el mundo empresarial. No solamente por la compañía que ha construido, sino porque es un empresario profundamente humano. Cree en construir compañías con propósito y en vivir su vida de la misma manera. Para él, hacer negocios no es simplemente ganar plata, sino construir algo valioso con personas que uno quiere y admira.
En su post compartió una idea muy sencilla:
Al nacer, a cada uno le entregan una tarjeta débito cargada con todas las horas que tendrá para vivir.
El problema es que nadie puede consultar el saldo.
No sabemos si quedan muchas horas o pocas. Solo sabemos que el saldo es limitado, que todos los días disminuye y que no hay forma de recargarlo.
Cada vez que le decimos que sí a algo, pagamos con un pedazo de nuestra vida.
Pagamos por trabajar, descansar, perseguir nuestros sueños, preocuparnos, mirar el celular y compartir con las personas que queremos.
Por eso conviene mirar muy bien qué estamos comprando.
La plata que gastamos puede volver. La plata perdida se puede recuperar. El tiempo, en cambio, se va para siempre.
Uno puede decir que su familia es lo más importante, que quiere cuidar su salud o que sueña con construir algo extraordinario. Pero, al final, el calendario no come cuento.
El calendario muestra a qué le estamos entregando realmente nuestra vida.
Eso no significa que debamos volver productivo cada minuto. También sería muy triste convertir la vida en una lista interminable de cosas por hacer.
Dormir bien, jugar, hacer ejercicio, quedarse conversando sin afán o pasar una tarde sin hacer nada con alguien que uno quiere también pueden ser grandes inversiones.
La pregunta no es si cada hora produjo algo.
La pregunta es si valió la pena vivirla.
Y quizás ninguna inversión de tiempo sea tan importante como las relaciones.
Las relaciones no se construyen con buenas intenciones. Se construyen con horas compartidas: una llamada, un almuerzo, un viaje, una conversación difícil o simplemente estar presente cuando alguien lo necesita.
Son una especie de interés compuesto. Al comienzo parecen momentos pequeños, pero con los años se convierten en amistades profundas, familias unidas y personas con quienes vale la pena recorrer la vida.
Quedan 15 semanas para terminar el año.
Antes de llenarlas de pendientes, reuniones y nuevas metas, quizás vale la pena hacernos dos preguntas:
¿A qué le estoy entregando mis mejores horas?
¿Y quién debería recibir más de ellas?
No conocemos el saldo de nuestra tarjeta. Pero todavía podemos decidir con más conciencia en qué vamos a gastar el próximo retiro.
Que estos últimos meses del año no se traten solamente de hacer más.
Que también se traten de vivir mejor.
Con cariño y gratitud,
Armatura
Excelentes mensajes semanales. Gracias.
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