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¿Qué es lo más fácil en la vida?

¿Qué es lo más fácil en la vida?

Pedro Michelsen, CEO Armatura | 7 de octubre de 2026

Miércoles 7 de octubre de 2026.

Entramos a la semana 41 del año 2026.

Quedan 12 semanas para terminar el año.

Cuando era chiquito y cometía alguna embarrada, a veces intentaba salir del problema con excusas o echándole la culpa a alguien más. Mi mamá hacía una pausa, me miraba con amor y me preguntaba: "¿Qué es lo más fácil en la vida?". Yo ya sabía la respuesta: "Echarle la culpa a alguien más". Con esa pregunta tan sencilla, me enseñaba a reconocer mi parte y asumirla.

Con los años he entendido que echarles la culpa a los demás, además de ser fácil, muchas veces sirve de muy poco.

Cuando algo sale mal, encontrar un culpable nos da cierto alivio: fue el clima, la política, alguien que no cumplió, una situación que cambió. Podemos respirar tranquilos y decir: "Bueno, por lo menos no fue culpa mía".

Y puede que tengamos razón. Pero esa tranquilidad puede tener un costo que no vemos: convencernos de que nada de lo que hubiéramos hecho habría cambiado el resultado.

Si todo depende de los demás o de las circunstancias, ¿qué capacidad tenemos nosotros de cambiar las cosas?

Ahí aparece una palabra que me encanta: agencia.

Agencia es reconocer que nuestras decisiones y nuestras acciones pueden influir en lo que pasa. Que tenemos capacidad de intervenir, aprender, corregir y construir una realidad distinta.

Ese sentido de agencia nos permite mover montañas. Porque para intentar cambiar algo, primero tenemos que creer que lo que hagamos puede hacer una diferencia.

El libro Extreme Ownership, de Jocko Willink y Leif Babin, propone asumir responsabilidad por los problemas que afectan nuestra misión y por sus soluciones. Una idea que nos invita a mirarnos al espejo antes de buscar explicaciones afuera.

Ray Dalio hace poco publicó una imagen en LinkedIn que me gustó mucho y les adjunto: "Own your outcomes": responde por tus resultados. Suena fuerte, y él mismo reconoce que hay circunstancias fuera de nuestro control, como accidentes y enfermedades. Pero también que la manera en que las afrontamos puede ayudarnos a mejorar incluso situaciones muy difíciles.

Y ojo: llevado al extremo, esto puede ser muy tóxico. Hay enfermedades que nunca esperamos, tragedias muy difíciles y situaciones que no podemos controlar, prever ni evitar. No quiero ser poco empático ni sugerir que quien atraviesa algo así es responsable de lo que le pasó.

Pero sí creo que, incluso en esas circunstancias, buscar algo de agencia puede ayudarnos. A veces ese margen es pequeño: pedir ayuda, dejarnos acompañar o decidir cómo dar el siguiente paso.

En mi opinión, pase lo que pase, buscar qué está en nuestras manos siempre será un mejor camino que quedarnos únicamente culpando a los demás o a las circunstancias. Eso no elimina el dolor ni resuelve todo, pero puede devolvernos algo de fuerza para seguir adelante.

Hay que tener cuidado con pasar demasiado rápido de "esto no depende completamente de mí" a "yo no puedo hacer nada".

Entre controlar todo y no poder hacer nada hay un espacio enorme. Y ahí es donde podemos ejercer nuestra agencia.

Si alguien no cumplió, ¿pude haber sido más claro o haber hecho seguimiento antes? Si las condiciones cambiaron, ¿qué puedo ajustar? Si una decisión salió mal, ¿qué necesito aprender para tomar mejor la siguiente?

Hacernos estas preguntas puede ser incómodo. Nos obliga a reconocer errores y a aceptar que quizá sí había algo que podíamos hacer mejor. Pero también nos devuelve la posibilidad de cambiar.

Porque echar la culpa puede convertirse en un círculo vicioso: me frustro con mis resultados, encuentro una explicación afuera, concluyo que no puedo hacer nada y sigo actuando igual. Después llegan resultados parecidos y vuelve la frustración.

Asumir responsabilidad nos permite romper ese círculo: reconocer lo que pasó, identificar nuestra parte y tomar acciones concretas para que la próxima vez sea diferente. Así vamos construyendo agencia.

Por eso creo que uno debe procurar ser una persona de alta agencia y rodearse de personas que también la tengan. Personas que, ante un problema, proponen, preguntan, buscan ayuda y prueban caminos. Que reconocen cuando se equivocan y hacen algo para corregirlo.

Estar cerca de personas así nos ayuda a ampliar lo que creemos posible. Cuando uno ve a alguien encontrar una salida donde solo veía obstáculos, empieza a preguntarse: "¿Qué más podría intentar yo?".

Creo que uno vive mucho más tranquilo cuando sabe que está haciendo lo que está en sus manos, incluso si el resultado sigue siendo incierto. Hay una satisfacción enorme en poder decir: "Esto es difícil, pero hay algo que puedo hacer y voy a hacerlo".

Esta semana, los invito a pensar en algo que los esté frustrando. Antes de buscar quién tiene la culpa, mírense al espejo y pregúntense:

¿Qué parte de esto sí está en mis manos y qué voy a hacer al respecto?

Mi mamá tenía razón: echarle la culpa a alguien más es lo más fácil en la vida.

Pero asumir nuestra parte nos devuelve algo mucho más valioso que tener la razón: agencia para cambiar nuestra realidad.

P. D. Gracias de corazón a quienes comentan estos correos en nuestra página web o los comparten. Les dedico mucho tiempo y son parte de nuestra misión en Armatura: inspirarlos a construir su mejor versión y acompañarlos en el camino de la vida.

Un abrazo grande,
Pedro


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